Venciendo Pensamientos Blasfemos
con
Dios y con Terapia de Exposición

El Fin del Terror de Pensamientos Invasores

blasphemous thoughts

By Grantley Morris

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En la página web anterior (solo Inglés) descubrimos que, así como el fuego necesita de oxígeno, los pensamientos invasores necesitan nutrirse de miedo. Temerle a un pensamiento es como prender la chispa de un incendio. Pero una vez el miedo es controlado, de igual manera, importa poco que tan frecuentemente los pensamientos indeseados se manifiesten, porque sin miedo salpicarán y morirán cómo llamas ahogadas.

O míralo de esta manera: el ser acosado por pensamientos blasfemos es como ser forzado a escuchar las palabras hirientes de un enemigo mientras insulta a quien amamos. Entre más permitas que sus calumnias te molesten, más estimulado estará en continuar. Del mismo modo, si permaneces indiferente comenzará a cansarse de esa táctica.

Es más, tratar de pelear contra pensamientos blasfemos es como tratar de pelear contra un enjambre de abejas – solo las provocarás más que nunca y se agravará el problema.

Michael, cuyo testimonio aparece en este sitio web en una página subsiguiente, se encontraba tan aterrorizado por los pensamientos blasfemos que lo perseguían que su miedo, a pesar de estar perfectamente cuerdo en todos los demás aspectos; lo llevó a tener que ser hospitalizado como paciente psiquiátrico en trece diferentes ocasiones y en una oportunidad, a estar postrado en una cama por ocho meses consecutivos. Debido a que sus pensamientos incontrolables eran motivados por el miedo, un terapeuta le sugirió a Michael tratar su problema con Terapia de Exposición.

Si tu estas esperando un concepto revolucionario, prepárate para una decepción. La Terapia de Exposición es poco más que un término sofisticado para lo que conocemos como sentido común. Simplemente consiste en exponerse a sí mismo a aquello que causa el miedo hasta acostumbrarse a la situación, de modo que el miedo se desvanezca. El viejo consejo de volver a subirse al caballo después de una caída traumática es Terapia de Exposición en acción, a pesar de que los terapeutas usualmente prefieren llevar a cabo el proceso de manera más gradual.

Mantener estos pensamientos temerosamente encerrados dentro de nuestro ser como si fueran un secreto aterrador y vergonzoso, les da el poder de perseguirnos. Así que el terapeuta le sugirió a Michael que aplicara la Terapia de Exposición escribiendo los pensamientos, miedos e imágenes que más le agobiaran para luego leerlos en voz alta delante de alguien en cuyo concepto él confiara, como un pastor. Y le sugirió hacerlo de manera frecuente. Hablar del tema calmadamente con alguien respetable que no tenga prevenciones acerca este tipo de cosas, hace que pierdan su poder de infundir miedo. Desafortunadamente, este intento no tuvo éxito ya que el pastor de Michael no entendió la naturaleza de su aflicción ni el propósito de la Terapia de Exposición.

En vez de darse por vencido, Michael decidió tratar lo que él considera como lo máximo en Terapia de Exposición. Él escogió presentar sus pensamientos a Dios, la autoridad suprema, diciéndole: “Señor este pensamiento . . . (describiéndolo) invade mi mente. Tú sabes Señor que eso es algo en lo que yo no creo”. Esta simple manera de abordar el problema significó un gran triunfo para Michael, ya que eventualmente el número de ataques se redujo considerablemente. Michael aún continúa en la batalla, pero ahora sus pensamientos invasores se presentan únicamente de manera ocasional y especialmente cuando está cansado solo que ahora cuando esto sucede, Michael ya no sufre. El sencillamente se ríe de sus pensamientos con el Señor, sabiendo que Dios los ve como un truco ridículo de la mente. En vez, de tener miedo de que estos pensamientos aterradores vayan a dañar su relación con Dios, Michael los utiliza como una oportunidad para acercarse al Señor y de disfrutar de su relación con Él. Al carecer del miedo que antes le infundían, los pensamientos indeseables ahora pronto se van evaporando.

Teniendo en cuenta que tanto tu vida puede cambiar al hacer esto regularmente, cabe resaltar que esta técnica obviamente no funcionará si tú optas por rendirte ante una culpa falsa y te rehúsas a mencionarle estos pensamientos a Dios. No te engañes pensando que estás siendo “santo” al no mencionarlos. Estarías deshonrando a Dios al no hacerlo ya que estarías rechazando su Palabra donde Él claramente nos indica que debemos confesarle nuestros pecados.

Cuando un pensamiento invade la mente de una persona contra su voluntad, no es ni siquiera pecado. Es como una violación espiritual que contamina al violador pero que no interfiere con la pureza espiritual de la víctima. Sin embrago, si alguien deliberadamente pronuncia esas palabras maliciosamente y con intención, es un pecado y Dios nos dice que debemos confesarle nuestros pecados. El rehusarnos a confesar nuestros pecados a Dios no es santidad sino desobediencia.

pensamientos blasfemos

Te he recordado de que Dios espera que le confesemos nuestros pecados, por ende, Él no se ofende si le repetimos cosas desagradables. También me gustaría recordarte las Escrituras:

    1 Juan 2:1 . . .  y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

La palabra griega parakletos es la que se traduce como abogado en este verso. Un término legal para un defensor, para un consejero que intercede por la causa de otro ante un juez. Si te acusan de cometer un delito, estas a salvo confiándole a tu abogado (tu parakletos) todo lo concerniente al crimen del cual se te imputa, sería insensato el no hacerlo. Él quiere esta información para ofrecerte su mejor defensa.

Probablemente ya sabes que el Espíritu Santo es también llamado el parakletos.

    Juan 14:16 Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor (parakletos) quien estará con ustedes para siempre.

Al igual que Jesús, el Espíritu Santo es el parakletosenviado al mundo para ser tu defensor por siempre.

Sin importar lo que hayas hecho, el Espíritu Santo no es tu acusador. Es absurdo pensar en algún miembro de la Trinidad que no este de tu parte, siempre listo para defenderte y excusarte. Es el enemigo de Dios, el diablo, quien nos acusa (Apocalipsis 12:10). Tienes que distinguir a tus amigos de tus enemigos. No juzgues mal al pensar que algún miembro de la Trinidad se ofende fácilmente o tiene prejuicios. ¡Que insulto para Dios que pensemos que el Espíritu Santo es como un pelele que se acobarda ante el sonido de una mala palabra, como una bestia cruel que se precipita hacia la ira cuando es difamado o como un amigo resentido y amargado que nos guarda rencor! Ya sea Padre, Hijo o Espíritu Santo, Dios es Amor.

Los sentimientos de culpa provienen del tentador que intenta engañarte haciéndote pensar que tu mejor amigo, Dios, es tu enemigo.

pensamientos blasfemos

Así que para romper las cadenas de la esclavitud espiritual has lo posible para no caer en sentimientos de culpa. No son los pensamientos por lo que tienes que preocuparte. Son los sentimientos los que se constituyen en tu verdadero enemigo y si hay un sentimiento con el cual debes ser implacable es con el sentimiento de culpa. Es más, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo es la causa más común de los pensamientos blasfemos incontrolables. Este desorden se produce por un exceso de ansiedad – ansiedad que se siente como la culpa. De manera que lo peor que podemos hacer es sucumbir ante los sentimientos de culpa. Es vital ignorar los sentimientos y vivir por fe.

Así como la condenación no es de Dios, el miedo tampoco lo es. Es la Fe y no el miedo lo que complace a Dios. Déjame recordarte los siguientes pasajes bíblicos :

    Romanos 1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

    Romanos 3:22 La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él.

    Romanos 4:5 Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al malvado, se le toma en cuenta la fe como justicia.

    Efesios 2:8-9 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.

    Filipenses 3:8-9 Y aún más: Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura a fin de ganar a Cristo y ser hallado en él; sin pretender una justicia mía, derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo; la justicia que proviene de Dios por la fe.

    Juan 6:40 Esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que mira al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el día final.

La Salvación se basa en escoger creer en el poder perdonador del sacrificio de Jesús, sin importar que tanto el enemigo busque llenarnos de condenación o que tan angustiosamente convincentes los sentimientos de culpa sean. Este es el punto clave en el que la Salvación se centra, así que podemos esperar grandes batallas que involucren sentimientos de culpa terribles. La Salvación no depende de tus pensamientos sino en si tú eliges mantener tu fe fija en tu Salvador o en tus sentimientos.

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Le pido a Dios que ahora estés lo suficientemente motivado como para no dejarte vencer por tus sentimientos de culpa y para aplicar la versión de Terapia de Exposición de Michael. Te comparto una oración que te sugiero reces frecuentemente. Recordando lo importante que confesar nuestros pecados es para el cristianismo bíblico, puedes tener la certeza de que la siguiente oración complace a Dios:

    Señor, tú conoces como es que estos pensamientos y/o imágenes ridículas han entrado en mi mente. [Ahora describe detalladamente cada uno de los que puedas recordar. Esto es importante ya que hasta que no se los relates minuciosamente a Dios, estás tratando al todopoderoso Salvador del mundo como si fuera débil o mezquino, o como si de alguna manera no tuviera la capacidad de lidiar con las realidades de la vida].

    Yo te pido perdón por darles tanta importancia. Te pido perdón por actuar como si alguna de estas palabras, imágenes o pensamientos tuviera el poder mágico de asustarte y alejarte de mí o de convertirte en una bestia irritable e iracunda dejando atrás la bella persona que eres. Al tenerles miedo a estos pensamientos te traté como si carecieras de amor, paciencia y empatía. Y tú no eres así. No debí temerles ni debí temer tu reacción. Gracias Señor porque tú amas hasta a tus enemigos y estás siempre listo para perdonarlos en el momento en que se vuelven a Jesús para ser limpiados. Esa es tu gloria más grande y me rehúso a menospreciarla al dudar del gran alcance que tu amor y perdón tienen para mi vida.

    No es porque seas débil y frágil que estos horribles pensamientos te han disgustado. Te molestan solo porque por el amor y compasión que sientes por mí, te aflige saber cuánto dolor me han causado. Solo te afectan porque yo he dejado que me afecten innecesariamente. Gracias por ser mi Dios y por estar conmigo en esta prueba. En estos momentos escojo honrarte sobrepasando toda duda, miedo y preocupación con total resolución. Escojo reafirmar que tú me amas tanto que la sangre de Jesús me limpia de todo pecado y me hace tu hijo preciado. Tú eres un Dios que perdona. Tú, quien nunca me abandonará, estás conmigo. Tú eres más fuerte que todas mis debilidades.

    Acepto tu amor. A veces me encuentro demasiado tenso como para poder sentir algo positivo. Sin embrago, no tengo que sentir tu amor para saber que es real, así como no tuve que estar presente cuando Jesús fue crucificado para saber que murió por todos mis pecados. Sin importar lo que mis pensamientos y sentimientos rebeldes quieran indicar, tu amor personal por mí es real y por eso te doy gracias.

Los pensamientos indeseados serán recurrentes así que continúa acudiendo a la oración anterior.

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Seguirás sintiéndote culpable así que repite la siguiente oración cuando la culpa te resulte abrumadora:

    Señor, me siento culpable y ansioso, pero te alabo porque sin importar que tan confusos mis pensamientos y sentimientos se tornen; es el diablo y no tú, quien me acusa. Te alabo porque tú prometes que todo ayuda para el bien de aquellos que te aman (Romanos 8:28). De manera que te doy gracias porque estos pensamientos engañosos serán para mi bien y me darán la oportunidad de aprender a vivir por fe y no por sentimientos. Gracias porque la fe es más preciosa que el oro (1 Pedro 1:7) y porque crece al igual que un músculo al ser ejercitado. Gracias porque a pesar de que siento que mi fe es débil, como un músculo que debe que ser utilizado una y otra vez; este proceso terminará fortaleciéndome.

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Toma un descanso cuando lo necesites. Sin embargo, cuando comiences a sentirte agitado, vas a tener la necesidad de volver a esta invaluable colección de recursos.
Diseñadas para mantenernos mentalmente sanos y cerca de Dios cuando las preocupaciones abunden, estas páginas web te ayudarán a reenfocarte y a incrementar tu entendimiento acerca de lo que te aflige. Si aún no has comenzado a hacerlo, comienza por leer: Escrupulosidad: La Ayuda que Tú Necesitas Cuando Estés Preocupado por tu Salvación, Pensamientos Blasfemos o Sentimientos de Culpa Opresores (Solo Inglés) Se salta varias páginas valiosas, pero llega al corazón del asunto.

Aún Mas Palabras De Aliento: Testimonios del Pecado Imperdonable (Solo Inglés)

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